Si en Twitter somos capaces de elaborar titulares que son leídos y que tienen un impacto sobre nuestros seguidores (porque nos retwittean), ¿por qué no llevar ese ingenio y creatividad al mail?
Queremos ser escuchados y queremos que nos lean, sin embargo en muchas ocasiones caemos en el grave error de no redactar nuestros mensajes acorde con aquello que nos gustaría transmitir. Queremos que nos lean, que haya un feed-back, queremos ser escuchados y por el contrario lo único que muchas veces hacemos es alejarnos con contenido aburrido que no consigue captar la atención en el primer impacto.
Para evitar ser uno más en las bandejas de entrada de nuestros receptores, Esteve Rubel, Vicepresidente senior de la compañía de Relaciones Públicas Edelman comparte uno de sus mayores secretos: «No entierres el primer párrafo. En su lugar, ¡hazlo como un Tweet!»
Rubel asegura que este método es igual de efectivo con todo tipo de lectores, ya sean profesionales o gente cercana con quienes mantienes un trato más informal.
Si quieres saber más, aquí te dejamos el artículo completo para que puedas ponerlo en práctica con algunos de sus ejemplos.
